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A veces otros toman las decisiones por ti.

 Para la entrada de esta semana me estaba planteando escribir sobre mi reloj biológico porque me he dado cuenta de que últimamente solo quiero tener hijos 4 días al mes: los que estoy ovulando. Pero a veces otros toman las decisiones por nosotros, así que la entrada va a ir de otra cosa totalmente distinta.  Resulta que por #cosas, si el parejo y yo quisiésemos tener un hijo biológico, no sería recomendable que lo hiciésemos plantando la semillita de manera tradicional, sino que para asegurarnos de que nuestro bebé naciese sano tendríamos que someternos a una fecundación in vitro (FIV). Como las razones son médicas, la Sanidad Pública cubre el tratamiento, pero claro, las listas son inmensas. Teniendo eso en cuenta, hace unos meses decidimos empezar a mover los trámites para ponernos en lista de espera (aproximadamente unos 3 o 4 años en este momento, por la información que tenemos) y, mientras, ir aclarándonos. Total, lo peor que podía pasar es que nos llegase el turno, nos d...

El reloj biológico

 


Nunca me han gustado los relojes. Lo primero que hacía cuando llegaban las vacaciones era deshacerme del reloj hasta que volvía a empezar el curso. Sabiendo esto, te puedes imaginar la gracia que me hizo cuando el llamado «reloj biológico» empezó a inundar mi cuerpo de su tic-tac ansioso. 

Porque sí, el reloj biológico existeno es un invento. Cuando empecé a notar su acción sobre mí pregunté porque realmente pensaba que me estaba volviendo loca, que me lo estaba imaginando. Pero no: otras mujeres me confirmaron que en su momento pasaron por cosas parecidas y que, lejos de ser imaginaciones, son bastante físicas y tangibles. 

En mi caso, las cosas que noto son:

  • Un chute de endorfinas brutal cuando estoy cerca de bebés o niños pequeños. En los últimos tiempos estoy sufriendo de ansiedad y hasta en los días malos, estar cerca de un bebé es como si me inyectaran Orfidal en vena. Me vuelvo a casa en una nube. Cuando el efecto se me pasa, claro, tengo síndrome de abstinencia.
  • Sé perfectamente cuando estoy ovulando porque mi libido se dispara, lubrico mucho más y ando acelerada y llena de energía. ¡Benditos sean los métodos anticonceptivos!
  • Mis reglas son más abundantes y más breves. Puede parecer una tontada, pero lo he notado en los últimos meses. 
Es como si mi cuerpo estuviese diciéndome que lo que tengo que hacer es reproducirme y cuanto antes, mejor. ¿Será esto a lo que algunos llaman instinto maternal? Imagino que no, porque si es así, qué decepción. Mi cuerpo puede ser muy pesado para que me reproduzca (supongo que es cosa de la biología) pero eso no lo hace más convincente. Estas sensaciones no me animan ni un poquito a tener hijos ni disipan ninguna de mis dudas. Solo hacen más complicado el proceso: por si la presión social no fuese suficiente, ahí está mi propio cuerpo haciéndome boicot, disidente de mi mente y de mis razones. 

¿Y sabes qué es lo peor de todo? Que puedo aislarme de la presión social de vez en cuando, no me cuesta demasiado. Pero de mi cuerpo... De mi cuerpo no. O al menos todavía no he encontrado la manera. 

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